Covadonga and the Santina of Asturias: guide to visiting the Holy Cave and the Basilica

Representation of Don Pelayo and the Basilica of Covadonga

Covadonga es de los lugares que se sienten y se recuerdan para siempre. La roca húmeda del monte Auseva, el sonido del agua bajo la cueva, el color rosado de la Basílica entre el verde, las campanas y el silencio de quienes se acercan a ver a la Santina crean una atmósfera difícil de explicar con una fotografía. Para los asturianos, Covadonga es mucho más que un destino turístico. Es historia, tradición, identidad y emoción. Para quien visita Asturias por primera vez, es uno de esos lugares que ayudan a comprender la tierra que está descubriendo. En esta guía te contamos qué ver en Covadonga, cómo visitar la Santa Cueva, qué detalles observar en la Basílica de Santa María la Real, quién fue Don Pelayo y qué representa su conocida estatua. También te proponemos una forma de organizar la excursión desde Las Mimosas del Nalón, en San Juan de la Arena. Visitar Covadonga Nos encontramos aproximadamente a una hora y quince minutos en coche de Covadonga. No somos el alojamiento más cercano al Santuario y preferimos decírtelo con claridad. Somos algo diferente: una casa tranquila en la costa central desde la que puedes dedicar un día al oriente, regresar al mar al atardecer y seguir descubriendo, durante la misma estancia, el centro y el occidente de Asturias. Porque conocer Asturias no consiste en correr de un lugar imprescindible a otro. Consiste en mirar, escuchar, saborear y dejar espacio para lo inesperado. Eso es, para nosotros, Alimenta los sentidos. Covadonga: el corazón espiritual e histórico de Asturias Covadonga —Cuadonga en asturiano— se encuentra en el concejo de Cangas de Onís, a los pies de los Picos de Europa. Su paisaje está estrechamente unido a la historia del Reino de Asturias, a la figura de Pelayo y a la devoción por la Virgen de Covadonga, conocida cariñosamente como la Santina. La tradición sitúa en este entorno la batalla de Covadonga del año 722. Más allá de las interpretaciones históricas y de las leyendas construidas con el paso de los siglos, aquel episodio quedó unido al nacimiento del Reino de Asturias y convirtió el monte Auseva en uno de los escenarios simbólicos más importantes de nuestra historia. Pero Covadonga no exige una mirada religiosa para emocionar. Quien llega atraído por el paisaje, la arquitectura o la historia encuentra también un espacio singular: una cueva natural transformada en santuario, una basílica que parece emerger de la montaña y un conjunto patrimonial rodeado de agua, bosque y roca. Nuestro consejo es sencillo: no visites Covadonga como una parada rápida antes de subir a los Lagos. Reserva tiempo para caminar, entrar en silencio en la cueva, observar la Basílica desde diferentes perspectivas y dejar que el lugar marque el ritmo. La Santa Cueva de Covadonga y la visita a la Santina La Santa Cueva de Covadonga es el centro espiritual del Real Sitio y el lugar que más emoción despierta entre peregrinos, asturianos y viajeros. La cavidad se abre de forma natural en la roca del monte Auseva. En su interior se encuentra la pequeña capilla donde se venera a la Virgen de Covadonga. La imagen, rodeada por la piedra y abierta al paisaje, conserva una cercanía muy distinta de la que se siente en un gran templo. Puedes llegar a la cueva por el acceso del túnel o subir por la tradicional Escalera de las Promesas, utilizada por muchos devotos como parte de sus promesas y peregrinaciones. Si viajas con una persona con movilidad reducida, conviene revisar antes de la visita las condiciones de accesibilidad del conjunto y solicitar información al Santuario. Al entrar, intenta detenerte unos minutos. Observa la luz, el altar y la montaña que enmarca la capilla. Escucha el agua y las campanas. Incluso en los días de mayor afluencia, Covadonga guarda pequeños momentos de silencio. ¿Quién es la Santina de Asturias? La Virgen de Covadonga es la patrona de Asturias y recibe el nombre de Santina como una forma profundamente asturiana de cariño. El diminutivo no reduce su importancia: expresa cercanía, afecto y pertenencia. La imagen que vemos actualmente no es la primitiva. Un incendio destruyó en 1777 la antigua talla y buena parte de los bienes de la cueva. En 1778, el Cabildo de la Catedral de Oviedo donó la imagen que hoy se venera en Covadonga, una talla del siglo XVI que representa a la Virgen erguida con el Niño Jesús en su brazo izquierdo. La Santina luce mantos de diferentes colores a lo largo del año. Posee más de medio centenar, donados por personas e instituciones en distintos momentos de la historia. Sus coronas fueron ofrecidas por los asturianos con motivo de la coronación canónica de la Virgen y el Niño, celebrada en 1918. Cada 8 de septiembre se celebra la festividad de la Virgen de Covadonga y el Día de Asturias. Es una jornada especialmente emotiva y también una de las de mayor afluencia, por lo que, si buscas una visita tranquila, es mejor elegir otra fecha. El sepulcro de Don Pelayo en la Santa Cueva Antes de llegar a la imagen de la Virgen, en la pared lateral derecha, encontrarás el sepulcro atribuido a Don Pelayo. Según la tradición, Pelayo fue enterrado inicialmente en la iglesia de Santa Eulalia de Abamia y sus restos fueron trasladados siglos después a la Santa Cueva. En la cueva también se encuentra el sepulcro de Alfonso I y su esposa Ermesinda, hija de Pelayo. Esta presencia funeraria refuerza la unión entre el santuario, los orígenes de la monarquía asturiana y la historia de Cangas de Onís, considerada la primera capital del Reino de Asturias. Es importante hablar de Covadonga diferenciando la documentación histórica de las tradiciones transmitidas durante siglos. Esa mezcla de hechos, memoria y leyenda forma parte precisamente de la fuerza simbólica del lugar. Qué ver bajo la Santa Cueva: el Pozón y la Fuente de los Siete Caños Cuando el agua es abundante, el río Mestas aparece bajo la gruta formando el conocido Chorrón, una cascada que