Un día perfecto en Asturias empieza así…

Hay viajes que se recuerdan por los lugares.Y otros, por cómo te hicieron sentir. Asturias tiene esa capacidad de convertir un día cualquiera en uno de esos días que luego recuerdas durante meses. Sin prisas. Sin horarios imposibles. Solo dejándote llevar entre paisajes, conversaciones y momentos sencillos que terminan siendo los más importantes. Y si nos preguntas cómo sería para nosotros un día perfecto en Asturias, probablemente sería algo así. Un desayuno sin prisas en Las Mimosas del Nalón El día comienza despacio. Como deberían empezar las vacaciones de verdad. El aroma del café recién hecho, el sonido de los pájaros, la calma de la mañana y esa sensación de no tener que mirar el reloj. En la terraza, mientras el sol empieza a colarse entre los árboles, entiendes que aquí has venido precisamente a eso: a bajar el ritmo. Porque Asturias no se descubre corriendo. Asturias se siente. La Senda de los Miradores: dos maneras de vivirla Después del desayuno llega el momento de empezar la aventura. Uno de nuestros planes favoritos es recorrer la conocida Senda de los Miradores, un lugar donde cada curva parece obligarte a parar para mirar el paisaje un poco más. Aquí os dejamos dos opciones, dependiendo de las ganas de subir escaleras ese día 😉 VER TODA LA RUTA/SENDA DESDE AQUÍ Plan A: empezar desde abajo y subir hasta la ermita La opción perfecta para quienes disfrutan caminando despacio, respirando el aire del Cantábrico y sintiendo cómo el paisaje se va abriendo poco a poco a cada paso. La subida tiene recompensa: vistas increíbles, silencio y esa sensación de haber llegado a un lugar especial. Plan B: aparcar directamente en el Mirador del Espíritu Santo Porque las vacaciones también son escuchar al cuerpo. Si prefieres un plan más tranquilo, puedes llegar directamente al mirador y disfrutar igualmente de unas vistas espectaculares sin demasiada caminata. Asturias también se disfruta así: sin exigencias y sin prisas. Comer frente al mar en Casa Miguel Después de una mañana entre senderos y miradores, toca sentarse a la mesa. Y pocos lugares nos gustan tanto para hacerlo como Casa Miguel, en la Playa de la Concha de Artedo. Comer aquí es parte del viaje: el sonido del mar cerca, el ambiente relajado y una cocina que sabe exactamente a lo que uno espera cuando viene a Asturias. Eso sí: imprescindible reservar con antelación desde su web o llamando directamente, especialmente en temporada alta. Teléfono: +34 664618012 WEB Tarde de paseo entre Cudillero, Cabo Vidio y Playa del Silencio La tarde continúa descubriendo algunos de esos lugares que parecen sacados de una postal. Primero, un paseo por Cudillero. Perderse por sus calles, subir y bajar escaleras, descubrir miradores escondidos y detenerse simplemente a observar el puerto. Después, la ruta puede seguir hacia Cabo Vidio, donde el mar golpea los acantilados con una fuerza imposible de explicar en fotos. Y si todavía queda luz y ganas de seguir explorando, la Playa del Silencio siempre merece una parada. Hay lugares que no necesitan palabras para quedarse contigo. Este es uno de ellos. Conocer con más detalle la aventura por Cudillero Volver a casa y terminar el día compartiendo recuerdos Y entonces llega uno de nuestros momentos favoritos. Regresar a Las Mimosas del Nalón después de un día lleno de lugares increíbles, darte una ducha tranquila y salir a cenar comentando todas las aventuras del día. Para terminar la jornada, una recomendación que nunca falla: el restaurante Las Malvinas. Porque al final, los mejores viajes no son los que están llenos de cosas.Son los que consiguen llenarte por dentro. Y quizá por eso tantos huéspedes nos dicen lo mismo después de pasar unos días aquí: “Ahora entiendo lo que significa descubrir Asturias con calma.”